
El tema de hoy se relaciona con el reconocimiento del momento en que hay que dejar ir algo o alguien para continuar la vida y los proyectos que uno desee alcanzar. ¿Cómo se puede identificar cuándo es el mejor momento para dejar ir algo? La respuesta es muy sencilla: cuando se padece un sufrimiento innecesario o cuando se siente que ya no hay mucho que aportar o que recibir de la situación. Hay un momento en que uno debe cuestionarse hacia dónde va con la situación que está viviendo el momento presente. Sea que se trate de una situación laboral, una relación personal o cualquier circunstancia personal, necesitamos reconocer cuál es nuestro límite de resistencia y si es saludable seguir en lo mismo o si se puede cambiar. Dejar una relación o un trabajo siempre será más fácil que realizar el cambio en uno mismo pero, a veces, es lo más saludable. Aun así cada situación que uno vive refleja también aquello en lo que necesitamos trabajar para salir del círculo vicioso en que nos envolvemos.
Generalmente, los seres humanos nos envolvemos en una relación por una necesidad, un deseo, una atracción, una circunstancia o una oportunidad. Al hablar de relación no me estoy refiriendo, exclusivamente, a relaciones de pareja. Me refiero a cualquier tipo de relación. No analizaré los motivos que unen a las personas sino la importancia de aprender de algo y dejarlo ir cuando ya no es funcional. Digamos que por sincronismo se presenta una situación en nuestra vida y nosotros por un impulso aceptamos el reto. Empieza un viaje de interacciones que, hayamos aceptado por motivos conscientes o inconscientes, se convierte en una oportunidad para conocernos mejor. Normalmente no entramos en una relación con esa intención pero, finalmente, en eso se convierten todos los tipos de relaciones que adquirimos en la vida, es decir, una oportunidad para descubrir quien somos. ¿Por qué digo esto? Pues porque al enfrentar las situaciones que surgen del intercambio tenemos una oportunidad para darnos cuenta cómo manejamos toda la gama de reacciones emocionales, intelectuales, físicas y espirituales. Las reacciones nacen de las creencias que tenemos sobre algo y el condicionamiento o domesticación que hemos adquirido desde pequeños. A veces son condicionamientos favorables y a veces no. Aun así impactan nuestras vidas de tal manera que dan forma a las relaciones que tenemos. Las relaciones son parte de nuestra vida, son necesarias. Aunque podamos sobrevivir como un Robinson Crusoe, nuestra tendencia natural es buscar relacionarnos. Aun Robinson Crusoe tuvo que relacionarse con su medio ambiente y buscar una forma de sobrevivir. Este principio me abre el camino para observar la co-dependencia desde otro ángulo.
El término como tal: codependencia, significa que hay una dependencia de alguien o algo más. Se ha utilizado sobre todo para referirse a adicciones, sea de drogas, sexo, personas o hasta trabajo. Según la definen en Wikipedia:
“La codependencia es una condición psicológica en la cual alguien manifiesta una excesiva, y a menudo inapropiada, preocupación por las dificultades de alguien más.”
Si es así, ¿podemos decir que es inapropiada la manera en que una madre se preocupa por sus hijos? ¿Una madre es codependiente de sus hijos? Aunque comprendo el concepto de codependencia, considero que no es el término preciso para referirse a lo que consideramos como una “disfunción”. Prácticamente, todos somos codependientes porque dependemos de una o de otra manera de otras personas, de un trabajo, al menos en el sistema en que vivimos actualmente. Quizás habría que lograr el Nirvana para pensar en una especie de liberación de la codependencia pero hasta los maestros han necesitado de sus discípulos, no al nivel de dependencia disfuncional puesto que no hay el aferramiento que, en cambio, solemos experimentar con mucha frecuencia los comunes y mortales que somos la mayoría. Ahora, volviendo a la definición aceptada de codependencia publicada en Wikipedia, dice que:
“El codependiente suele olvidarse de sí mismo para centrarse en los problemas del otro (su pareja, un familiar, un amigo, etc), es por eso que es muy común que se relacione con gente “problemática”, justamente para poder rescatarla y crear de este modo un lazo que los una. Así es como el codependiente, al preocuparse por el otro, olvida sus propias necesidades y cuando la otra persona no responde como el codependiente espera, éste se frustra, se deprime e intenta controlarlo aún más. Con su constante ayuda, el codependiente busca generar, en el otro, la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitado cree que de este modo nunca lo van a abandonar. Es muy común que en una relación, el codependiente no pueda poner límites y sencillamente todo lo perdone, a pesar de que la otra persona llegue a herirlo de manera deliberada, esto es simplemente porque el codependiente confunde la “obsesión” y “adicción” que siente por el otro con un inmenso amor que todo lo puede. Por ende, el codependiente es incapaz de alejarse por sí mismo de una relación enfermiza, por más insana que ésta sea, y es muy común que lleguen a pensar que más allá de esa persona se acaba el mundo, hasta que reconocen su condición psicológica y el codependiente decide hacer algo para cambiar la manera en que vive y así, terminar con la codependencia o no volver a generar su codependencia en otras personas o en futuras relaciones.”
Esto es clarísimo, y me pregunto qué persona no ha pasado por algo parecido, sobre todo cuando hay un sentimiento de por medio. ¿Qué sucede en las relaciones, hablando en términos generales? Es que tenemos tan mezclados los principios de las relaciones… ¿Cuántas veces hemos oído que amor es pensar en el otro? ¿Cuántas personas no desean sentirse necesitadas por su pareja? Así esto no sea un principio óptimo en las relaciones, pero es un factor común, en términos generales. En el trabajo, ¿no sucede lo mismo? Sea por una disfunción de la personalidad o lo que sea pero, ¿cuántas son las personas que no les gusta sentirse funcionales, necesitadas en sus labores? Por más que digan que nadie es indispensable, lo cual el rato de los ratos es cierto, pero el comportamiento genérico refleja que una persona desea sentirse funcional y necesitada en su puesto. Entonces, ahí también hay codependencia. Volvemos a la misma idea: todos somos codependientes de una manera o de otra. Romeo se obsesionó con Julieta y Julieta con Romeo, sin embargo, se considera de las historias de amor más románticas de la historia. Abelardo estaba obsesionado con Eloísa y Eloísa con Abelardo, otra de las hermosas historias de amor, totalmente codependientes, sea por amor, por necesidad, por obsesión, o lo que sea. Entonces, partiendo de que todos somos codependientes porque así aprendimos a relacionarnos desde pequeños y porque refleja una condición del ser humano moderno, podemos revisar algunas cosas que nos puedan ayudar en la vida.
He atendido varios casos de personas envueltas en relaciones con “adictos”. Por ejemplo, una situación en que, por un lado, el adicto va destrozando su vida y, por el otro, su pareja igual. Lo interesante ha sido contemplar el proceso de cada una de estas personas pues, por más claro que lo tengan en su cabeza, su corazón suele ser el motivo del enganche a pesar de la violencia que hay en el entorno de la relación. Lo he visto inclusive en relaciones de trabajo. Personas con unos jefes que humillan, que maltratan. He visto como las personas se consumen pero ahí siguen. En los dos casos hay alguna forma de necesidad, puede ser afectiva, puede ser económica, pero hay dependencia. Así funcionamos. En los dos casos, el personal y el laboral, en cada persona hizo falta un proceso hasta que exista coherencia entre el pensamiento y el corazón. El corazón es el más difícil de tratar. He analizado mi propia codependencia y, nuevamente, encuentro que todo es un proceso personal que reúne a varias dimensiones de nuestra existencia: la mental, la emocional, la física, la espiritual. A veces permanecemos unidos al otro por una de estas dimensiones cuando el resto pueden ser un desastre. ¿Cuánta gente sostiene una relación porque el sexo es bueno pero no hay quimica para más? ¿Cuántas personas buscan una relación emocional con una persona, una relación física con otra, una relación mental con otra y una espiritual con otra? Más de lo que podamos imaginar, en principio, porque nadie puede satisfacer nuestras necesidades en su totalidad, al menos, no mientras vivamos como lo hacemos en esta tercera dimensión, la clara dimensión de la dualidad.
Y ahora, ¿qué hacer? ¿Cómo manejar estas situaciones? Considero que uno tiene que lograr treguas con uno mismo, para comenzar. Si algo no funciona, se puede intentar algunas veces para ver si se encuentra un camino que funcione para las dos partes. Cuantas veces intentar y cuanto tiempo invertir en eso ya dependerá de cada persona. Aquí lo más importante es no perder el respeto por uno mismo. Recordemos que lo seres humanos no cambiamos con facilidad, al menos en esencia ya que hay factores que pueden alterar el comportamiento de una persona como puede ser el caso de una adicción sea al alcohol o las drogas. Recuerdo lo que una profesora me dijo alguna vez: “what you see is what you get”. Esto quiere decir que lo que ves es lo que es y es lo que recibirás. Así que en función de la realidad uno necesita tomar decisiones. Este es el proceso más complicado mientras el corazón tenga algo invertido en una situación. Comentarios como: “me encanta mi trabajo pero mi jefe me trata como un perro”, “lo amo, pero no nos entendemos”, “es mi alma gemela, pero estamos en dos niveles de conciencia diferentes”… todos estas frases reflejan la disfunción de la relación y simplemente nada de esto podrá generar lo que todos buscamos aquí: felicidad, la misma que nosotros la creamos, la escogemos. Sufrir no sería tanto el problema siempre y cuando el sufrimiento se pueda procesar y sirva de lección para encontrar esa coherencia. Pero si sufrimos por sufrir, no hacemos nada sino esperar el siguiente guaracazo. Este es un sufrimiento innecesario y no tiene sentido.
En este punto vale la pena ahondar en el tema de la coherencia. Considero que esta es la clave para poder tomar una decisión consciente. Como había mencionado, un problema fundamental en estas situaciones que hemos abarcado ahora es que la cabeza dice una cosa y el corazón dice otra. El campo magnético del corazón es mucho más grande que el del cerebro. Seguramente ese es un motivo por el cual los temas del corazón son más difíciles de superar. Nuestro aferramiento al corazón es mucho más fuerte que a cualquier pensamiento. Entonces, lograr la coherencia requiere un trabajo duro con uno mismo. Necesitamos llevar nuestra atención a lo que es, a la realidad. Ver las cosas como son y no como deseamos que sean es un tema complicado, sobre todo porque no tenemos la cultura de vernos a nosotros mismos con total honestidad. Esto se debe, muy probablemente, a las expectativas con las que crecemos y la presión de qué es lo correcto y qué no. Si bien las personas, en esencia, no cambiamos pero si no somos coherentes con esa esencia no estamos siendo lo que somos. ¿Qué cuenta entonces? Si no nos comportamos en concordancia con nuestra esencia, estamos siendo otra persona. Entonces, el aferramiento a cosas como: “en el fondo es muy bueno”, no sirve de mucho. Veamos las cosas tal y como son, sin romanticismo, porque esto no sirve para superar el maltrato o la violencia que nos pueda rodear en la dinámica de la relación. Otra de mis grandes profesoras una vez me dijo: “while in doubt, do nothing.” Esto significa que no es bueno tomar decisiones mientras tengamos dudas. Esto es muy cierto ya que si nos embarcamos en una decisión, en este estado de duda, muy a menudo nos equivocamos. Ahora, la duda puede permanecer ad infinitum a menos que hagamos lo que necesitemos para aclararnos. Cuando hay coherencia, ya no existe la duda. Así que no usemos la duda como una excusa cómoda ya que es apenas una señal de que nos falta encontrar la claridad y la coherencia. Recuerda, si una persona es buena en el fondo y tiene una linda esencia pero se comporta como un idiota, lo que debe contar para ti es que se comporta como un idiota. La otra persona tendrá que trabajar en su coherencia como tú en la tuya. De esta manera se puede asumir con responsabilidad la opción que escojamos.
Quisiera volver al concepto de la codependencia y lo que dice en Wikipedia:
“La codependencia consiste en estar total o casi totalmente centrados en una persona, un lugar o en algo fuera de nosotros mismos. La codependencia se caracteriza por una negación inconsciente de nuestras emociones. La negación es una respuesta humana natural a situaciones a las que no podemos hacer frente o que no podemos permitirnos sentir. Generalmente se origina en la niñez (pero puede aparecer a cualquier edad), dentro de un ambiente familiar (o grupal) no sano. Es nuestra forma de protegernos. Es un proceso inconsciente necesario para la supervivencia en determinadas circunstancias. Un codependiente debe superar esta enfermedad psicológica para poder ser libre de elegir con quien relacionarse y, más aún, poner límites.”
¿Qué quiere decir esto? ¡Que vivimos en una sociedad enferma! Cuántas personas pueden darse el lujo de decir: “mis emociones nunca fueron negadas ni por mis padres ni por compañeros ni por maestros.” O muy pocas personas o prácticamente nadie ha pasado por esto. Entonces, somos parte de una sociedad que está enferma, no solo por el tema de la codependencia, es evidente que la humanidad entera está en un nivel de enfermedad que nos está costando el puesto en el Planeta. Por más indicadores de longevidad que haya que nos demuestran que estamos más saludables que antes. El problema no es que se viva más años, sino el nivel de conciencia con el que se vive, o más bien dicho, la inconsciencia con la que se vive. Esta inconsciencia es lo mismo que la ignorancia. Hemos creado un mundo enfermo que se refleja globalmente. Los principios que han gobernado la forma que vivimos e interactuamos están llegando a su fin y requiere que analicemos y nos abramos a considerar nuevas opciones.
El otro día me tope con estos mandamientos de indígenas nativos y quisiera mencionarlos.
- Trata al Planeta y todo lo que ahí habita con respeto
- Permanece cerca del Gran Espíritu
- Demuestra gran respeto por los otros seres humanos
- Trabaja conjuntamente por el beneficio de toda la humanidad
- Brinda asistencia y gentileza donde sea requerido
- Haz lo que tú sabes que es lo correcto
- Cuida el bienestar de mente y cuerpo
- Dedica una parte de tus esfuerzos a un bien mayor
- Sé sincero y honesto todo el tiempo
- Sé responsable de tus actos
Los 10 mandamientos cristianos con que hemos crecido son:
- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
- No tomarás el nombre de Dios en vano.
- Santificarás las fiestas.
- Honrarás a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás actos impuros.
- No robarás.
- No dirás falsos testimonios ni mentirás.
- No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
- No codiciarás los bienes ajenos.
Me gustaría que notes lo que sientes con los unos mandamientos y con los otros. En el un caso, el último, es una imposición con connotaciones negativas. En el otro caso, la persona es responsable de sus actos y el enfoque es suave y generoso. La diferencia es abismal, y, ¿por qué presento esto? Pues, consciente o inconscientemente, estos son los principios bajo los cuales hemos crecido, seamos o no cristianos, al menos aquí en este pais. Todo es NO, ni siquiera cabe culpar a los padres de tanto NO que nos dijeron, es evidente que son mandamientos castrantes aunque tengan algún sentido, pero la forma que se han presentado a la humanidad han tenido efectos muy devastadores, a tal punto que las religiones monoteístas son las mayores causantes de las guerras de los últimos milenios. Y claro que peleaban entre tribus, pero no se acerca siquiera a los efectos guerrilleros de las religiones monoteístas. Entre las cosas curiosas del Facebook me encontré con una foto de un niño de la recóndita amazonía y decía: “sin estrés, sin bombas, sin cárceles, sin comida chatarra, sin deuda externa, sin contaminación, sin pobreza y a ellos les llaman primitivos”… Yo creo que estas no son cosas que tomar como chiste, es una realidad innegable. Ellos viven en armonía con la naturaleza. Seguramente sus mentes no son tan corruptas como las nuestras porque su medio ambiente no ha estimulado eso. Y, ¿nosotros consideramos que estamos bien? ¿Consideramos que nuestras sociedades son sanas porque se vive más años? El índice de divorcio es altísimo en todas partes, ¿tenemos relaciones sanas? Ok, ok, esa es nuestra realidad, así que partamos de ella. Entendamos que la sociedad no va a sanar a menos que sanemos cada uno de nosotros. Las cosas no van a cambiar si no cambiamos nosotros. Es que siempre tengo que volver al mismo tema, no importa por donde empiece: ¡Uno Mismo! Entonces, volvamos a los síntomas: sufrimiento innecesario. ¿Qué hacer? Un análisis revisando la historia, las circunstancias y nuestras reacciones, qué tanto repetimos la dinámica y hacer conciencia del tema para tomar una decisión clara. Hacer conciencia no significa darse cuenta de algo, significa vibrar coherentemente a todo nivel. Esto te impulsa a la acción más beneficiosa para ti. El corazón roto, en cualquier circunstancia emocional, puede ser inevitable, pero todo pasa. NO hay que tener miedo a ese sufrimiento del rompimiento, del desprendimiento, durará un tiempo, el tiempo que a nosotros nos dé la gana que dure. Si quieres pasar lamentándote unos cuantos años, es una opción tuya, tanto como quedarte en una relación que no te sirve. Tú decides. Tú eres la persona responsable de tu vida y lo que escojas determinará el curso de tu vida. Cuando entiendas eso, entenderlo en cabeza y corazón, entonces, te sentirás libre para escoger, y si quieres vivir una relación tóxica en tu trabajo o tu vida personal, está bien, porque escoges hacerlo de manera voluntaria. Aunque es evidente que una persona que llega a ese nivel de coherencia no va a escoger algo que le hace daño. Si te sientes débil, que no puedes salir de una situación, sabrás en qué necesitas trabajar. Vivir o pasar por estas situaciones nos sirve, sobre todo, para fortalecer la voluntad, para fortalecer lo que creemos que es un carácter débil, pues al tomar decisiones, nos vamos fortaleciendo y luego de muchos esfuerzos y procesos, nos daremos cuenta cuan fortalecidos estamos al habernos dado la posibilidad de decir NO a lo que no funciona para nosotros.
Oración Gestalt
Yo soy Yo
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a Mí mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
( Fritz Perls )
Si bien el artículo abarca con cierto detalle este tema, más amplitud tiene el podcast del programa Reflexiones en que se habló sobre este tema. El podcast estará disponible hasta mediados de marzo 2012 en el siguiente link: http://www.radioserenidad.com/index.cfm?area=programacion&sec=podcasts&id=268
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